Header Ads


De niño solía subir la cuesta de detrás de mi casa para jugar en un parquecito / plazoleta, se llamaba Alango, y allí había un árbol hueco donde nos escondiamos cuando jugabamos al escondite y al que subiamos a menudo, sobre todo cuando había alguna fiesta o evento en la plaza, sardinadas o cosas por el estilo. Luego, unos 20 años más tarde) te haces mayor y todo esto se te olvida, hasta que pasas un día por donde se supone que debía estar el árbol y lo que notas es su ausencia. Joder me ha dado pena, el árbol en cuestión estaba echo polvo algun hongo o yo que sé, lo había oradado casi por completo pero todas las primaveras volvía a sacar hojas como diciendo aquí estoy. Pero alguien de urbanismo ha decidido que molestaba y fuera de un plumazo. Ahora solo se notan las baldosas nuevas del suelo.


3 comentarios

zar dijo...

Me pasó con una higuera que había visto toda la vida de camino al cole.


Saludos!!

Iselanin dijo...

Bonita historia y precioso dibujo.

Castelló dijo...

La nostalgia, sentimiento de tristeza y alegría... Estaría bien tener grabados todos los momentos de nuestras vidas, cada segundo, para cuando quisiéramos echarles un vistazo... Aunque seguramente sería un "arma de doble filo"...

Entrañable anécdota Hugo ;)